miércoles, octubre 18

El dolor de Toledo por la devastación del Istmo, Oaxaca; su casa de infancia, desaparecida

Al pintor Francisco Toledo, los daños causados por los sismos en el Istmo de Tehuantepec, le abrieron una herida que no para de sangrar, doler, lastimar.

La casas de sus abuelos, tíos y familiares en Ciudad Ixtepec, donde pasó su infancia, ya no existen más. El sismo de 8.2 grados en la escala de Richter las convirtió en cascote, trozos de adobe, teja y morillos.

“La casa de mi abuelo Gilberto Toledo, en Ciudad Ixtepec, se vino abajo, ya no existe; parece que la casa de mis abuelos maternos en Asunción Ixtaltepec también desapareció, ahí hubo una devastación terrible”.

–¿La casa donde pasó su infancia está en Juchitán?

–No, en Ixtepec porque mis abuelos paternos eran de Juchitán y mis abuelos maternos de Asunción Ixtaltepec; después durante la Revolución las dos familias se refugiaron en Ciudad Ixtepec, por el auge económico que tuvo la ciudad con el ferrocarril muchas familias se refugiaron ahí. En ese lugar crecieron mis padres, Francisco López Orozco y la señora Florencia Toledo Nolasco, y ahí crecimos nosotros también.

El artista añade que la casa de su tía Guadalupe de la Rosa, hermana de su padre y reconocida panadera en Juchitán de Zaragoza, también se derrumbó.

Entre las pérdidas, el artista recuerda asimismo la Casa de la Cultura de Juchitán ( Lidxi Guendabiani), misma que contribuyó a fundar. “Pues bueno, toda esa devastación que no quisiera…”.

–Le tocó el sismo duro también a usted en la nostalgia, en los recuerdos.

–Bueno, la casa de la cultura que es una cosa que nosotros iniciamos. SÍ estoy triste y bueno, hay que recomenzar con… al parecer Conaculta la va a restaurar, pues hay que trabajar de nuevo para la bibliotecas, la sala de los museos, bibliotecas infantiles, si nos da tiempo todavía pues estamos ligados a la casa de la cultura de Juchitán. Hay que realizar diferentes actividades, pero bueno, vamos a ver.

Sin embargo, Francisco Toledo no ha pisado desde hace más de 30 años el suelo juchiteco, pueblo al que ha apoyado de forma desinterasada.

–¿Hace cuánto tiempo fue a Juchitán?

–Hace como 30 años.

–¿Ya no ha ido?

–Ni en sueños.

Desde el inicio de la tragedia Francisco Toledo recurrió a sus amigos y personas solidarias para apoyar a los damnificados.

–¿Integraría un consejo ciudadano para revisar la entrega de apoyos a los damnificados?

–Ya estoy participando, desde que empezó todo el desmadre nos organizamos y estamos apoyando.

–Ustedes están apoyando con alimentos…

–Hay 40 cocinas comunitarias en Juchitán, Xadani y otras en Chicapa con lo que hemos recibido de donación en especie, lo que nosotros hacemos es repartirlo y hacer que les llegue a los necesitados. Luego vendrá el apoyo para la reconstrucción.

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