Domingo, Agosto 20

Las corrientes y los dilemas científicos que plantean que el universo tiene consciencia

Si un árbol cae en el bosque pero nadie está cerca para escucharlo, ¿hace sonido? Esta puede parecer una pregunta sin sentido e incluso un poco tonta, pero se dice que incluso Albert Einstein se lo preguntó a un compañero llamado Niels Bohr —una de las mentes brillantes responsables de la física cuántica— pero de una forma distinta, intentando saber si él realmente pensaba que la luna existía si nadie la estaba mirando.

La cuestión puede parecer básica pero es una de las preguntas más trascendentales e importantes de la filosofía, en donde se pueden destacar 3 grandes categorías.

1. El materialismo

La concepción materialista seguro es de las más conocidas por todos nosotros, siendo también la más relacionada a la ciencia pues es la que establece que todo en este mundo es parte de la materia, siendo nuestras mentes, nuestra consciencia y nuestros pensamientos la consecuencia de ella.

Se puede decir que para esta concepción nuestras personalidades no son más que relaciones entre células nerviosas cerebrales que nos dotan de todas estas capacidades, mientras el amor o el miedo están relacionado a la mera liberación de hormonas, que son empíricamente comprobables (es decir, que se pueden comprobar mediante la experimentación).

2. El dualismo mente-cuerpo

Esta concepción sobre la consciencia humana tiene sus primeras bases en la teoría de René Descartes que señalaba que el alma y el cuerpo eran 2 cosas diferentes que se comunicaban por una pequeña glándula de nuestros cerebros, pero que no estaban unidas.

Esta corriente se encuentra a menudo relacionada al espiritualismo y fue más desarrollada por las religiones, pues cree en la existencia de las cosas por fuera del mundo material.

3. El idealismo

La cuestión es más o menos esta: si nadie está mirando a la luna, ¿sigue existiendo? Para la gran mayoría de las personas la respuesta es afirmativa, porque aunque nadie la perciba, existe. Sin embargo, muchos filósofos —como George Berkeley— han asegurado que existir es ser percibido y que sin la percepción del otro, las cosas no existen.

Todos estamos de acuerdo en que la luna no desaparece cada vez que alguien no la está mirando a pesar de lo que señala esta teoría, por lo que muchos filósofos han estado hablando de una especie de conciencia universal de las cosas. Frente a esta interrogante surge el concepto de Dios, que es quien, teóricamente, percibe a cada cosa existente en todos los planos posibles, para que no desaparezcan como el sonido del árbol cuando nadie lo escucha.

La conciencia universal (el panpsiquismo)

Para resolver este extravagante enigma es que aparece la idea del panpsiquismo, pues la física cuántica y los diversos avances de la ciencia necesitan de un lente mediante el cual analizar los hechos.

En esta teoría es que se señala que en realidad cada una de las cosas tiene consciencia, en donde se destaca el filósofo físico creador del término agujero negro —llamado John Archibald Wheeler—, quien cree que cada pequeña parte del universo tiene cierto grado de consciencia.

Immanuel Kant señala en Crítica de la razón pura que el ser humano jamás conoce a los objetos como son —o lo que son en esencia— sino que conocemos la imagen o la percepción que nosotros nos hacemos de ese objeto; en realidad, el objeto existe en función de nuestra percepción o en la forma en la que lo vemos, sin saber jamás cómo es el objeto realmente.

Mientras cada vez estamos más cerca de encontrar indicios fuertes de la existencia de universos paralelos o de conocer más en detalle la forma en que la materia se comporta en dimensiones desconocidas, la teoría es capaz de jugar un poco con todo esto.

¿Podemos saber qué propiedades tienen una roca, una partícula o la inteligencia artificial en otras dimensiones o en otros universos? ¿Podemos saber si la inteligencia artificial de verdad no tiene sentimientos?

No podemos saberlo al 100%, al menos por ahora, pero quizás, si el árbol sigue haciendo ruido cuando cae aunque nadie lo escuche o la luna no desaparece cuando nadie la está mirando, estemos frente a la prueba irrefutable de que el universo efectivamente tiene cierto grado de consciencia.

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