miércoles, octubre 18

Artesanos oaxaqueños sin protección ante plagio y falsificación

El plagio y la falsificación son algunas de las problemáticas a las que se enfrentan las artesanas y artesanos de Oaxaca que se dedican a realizar textiles, debido a que no hay leyes en el ámbito local y federal que establezcan sanciones o límites claros y precisos sobre su uso y distribución, destacó la diseñadora Berenice Figueroa Morales.

Durante su conferencia Protección de autoría para textiles indígenas realizada el jueves pasado en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO), Berenice señaló que aunque el plagio no es nuevo, actualmente es más evidente.

En este sentido, recordó el caso de la blusa de Tlahuitoltepec y la diseñadora francesa Isabel Marant, quien presentó con su firma diseños basados en la blusa de Tlahuitoltepec, sin dar el reconocimiento o crédito a la comunidad mixe ubicada en la Sierra Norte.

Para Figueroa Morales, la protección de los textiles indígenas se debe entender en tres niveles, el primero de ellos le corresponde al gobierno, quien a nivel legislativo tiene que realizar modificaciones adecuadas a la ley sobre propiedad intelectual, que beneficien a las comunidades y la protección de sus conocimientos tradicionales.

Si bien –indicó- el plagio no es un delito internacional, hecho por el cual no se pudo llevar a las cortes internacionales lo que hizo Marant, tampoco lo es la falsificación y la piratería.

La también catedrática de la Escuela Libre de Arte y Diseño, reconoció que después de todo ese suceso, la blusa de Tlahuitoltepec se volvió muy “popular” y aumentó tanto su precio como su consumo, además de poner a la comunidad en el mapa, por lo cual la prenda ahora se cotiza hasta en mil 700 pesos en algunos lugares de la Ciudad de México.

En México –indicó- la única modificación que se ha realizado a la ley de propiedad intelectual fue en materia de avances tecnológicos, sin embargo el tema de los conocimientos tradicionales no se tocó, “porque es complicado, ya que no es lo mismo los conocimientos mestizos que indígenas”.

Además en 2015, se propusieron dos iniciativas de ley en la Cámara de Diputados, las cuales fueron turnadas a comisiones y ahí se quedaron, aunque solo promovían cambios en artículos que no beneficiaban a las comunidades.

El siguiente nivel que Berenice considera importante tiene que ver con las diseñadoras y diseñadores, quienes en muchas ocasiones dijo, bajo el disfraz de “colaboraciones o labor social” compran el trabajo de las artesanas y artesanos como “mano de obra”, para ponerlos en sus bolsas o vestidos.

“Las bolsas de diseñador no se venden solas, lo relevante son los diseños textiles que tienen”.

El último nivel que destacó es el mercado, en el cual también es importante la participación del gobierno, ya que algunas personas dedicadas a realizar textiles no tienen un sentido de propiedad sobre sus productos, todo lo que implica su trabajo y la cosmogonía que plasman en su trabajo.

La catedrática puntualizó que el gobierno debe de brindar capacitaciones a las personas artesanas sobre el mercado al que se enfrentan vendiendo sus textiles, porque la cultura es un bien económico”.

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